Seguidores

jueves, 12 de julio de 2012

Feminista o Esposa



Feminista o Esposa 


Estar casada a los 17 años, no fue fácil. Tanto mi esposito como yo teníamos muchos deseos de vivir, y no es que ahora no los tengamos es que la etapa es otra. Sé que algo que trae muchos problemas en los matrimonios es que cada uno exija su espacio. Los adolescentes necesitan muuuucho espacio, así que no era nada fácil. Nuestro matrimonio tuvo muchos días difíciles. Con el tiempo pude entender que no son las batallas las que rompen los matrimonios, si no como las luchamos. El libro más vendido del mundo dice: "Mujer sabia edifica la casa". Pero, ¿qué es edificar? Pues comprendí que mi familia es una empresa que se estaba edificando. No me case con mi esposito solo porque quería darles un padre mis hijas, si no porque quería un compañero de vida. Pero, ¿qué vida compartimos, si aun estábamos comenzando a vivir? Cada día trae su propia batalla. Aprendí que muchas luchas se libraron simplemente con tratados, no con victorias. Cada batalla necesita sus propias estrategias, no podía pelear solo por pelear. Eso sería muy estúpido. 


Cuando mi esposo salía de su trabajo y se quedaba con sus amigos dándose unas cervecitas, pasaban muchas cosas por mi mente. Imagínate eso en la época en que no existía el celular, no había posibilidad de que lo llamara o que le enviara un texto. Ja, ja, mucho menos, llegar hasta donde él estaba pues no tenía ni dinero, ni carro. Me preguntaba cómo podía soportar eso. Una vez mi hermano me dijo: El es más que bueno, llega antes de la madrugada y te respeta. Ja, ja, o sea que si me quejaba hasta mi hermano lo defendía. ¿Cuántas mujeres pasaban por esto? El no estaba solo. Así que comprendí, que yo tampoco estaba sola. 

Mientras estuve en la universidad tuve un muy buen adoctrinamiento feminista. Eso me daba en la cara pues pensaba que simplemente era un ESTUPIDA. ¿Cuánto debía aguantar? Así me establecí unas reglas personales. Nunca aguantaría los cuernos y mucho menos maltrato. No hay nada mejor para apaciguar un hombre que demostrarle que tu puedes janguear tanto como el quería janguear. Amigas siempre van a aparecer para que te acompañen. Sí, recuerda yo no estaba solo y el tampoco. Así empezó una nueva batalla, la lucha de poder. El feminismo me decía que podía ser igual a él. ¿Realmente deseaba ser igual? No, yo solo quería vengarme y demostrarle que yo también podía. ¿Qué aprendí con el tiempo? Que estaba cometiendo sus mismos errores, que estaba haciendo lo mismo por lo que me quejaba. Así que eso no era muy sabio. Mientras mis chicas, si muy bien, con mi circulo de apoyo.

Una amada amiga que es una entregá’ en la iglesia me invitó a un concierto. OMG estuve llorando desde que llegue al estacionamiento, parece que estaba limpiándome por dentro. Ese día entendí que mis reglas de batalla tenían que ser más amplias. Así que me senté frente a mi esposito y le propuse unas nuevas reglas. Para mi GRAN sorpresa, el las aceptó y las comenzó a utilizar a su favor. Mejor dicho al favor de toda la familia. Así que parte de la sabiduría esta en ser clara. !Cuanto tiempo pase para aprender que a los hombres hay que hablarles directamente! Ellos no entienden metáforas, símiles u otros rodeos.

Existen muchas cosas que aún me quedan por aprender. Cada tiempo nuevo, son nuevas etapas. Entendí que no se trataba de cambiar a mi esposito, si no ayudarlo a entender lo que es para mí importante. He logrado mucho sin pelear, creo que mucho más que gritando. “La razón no grita, la razón convence”; eso dijo un hombre que edifico muchas cosas en mi país. Viniendo de un hombre, es necesario entender que a ellos es preciso convencerlos. Gandi, otro hombre, logro muchas cosas con solo estar en silencio y hablar cuando fue necesario.

Hoy, cuando ya mis chicas se van cada cual a sus propias cosas, estoy en una etapa nueva. Esta etapa la estaría pasando sola, de no ser por la sabiduría que tuve que aplicar antes. Ahora, tenemos el tiempo y la sabiduría para que cada cual tenga el espacio personal necesario para respirar, pero no para perdernos de vista. Si, la mujer sabia edifica la casa, pero necesita un hombre dispuesto a reconocer esa sabiduría.

Gracias,

Ivelise Gómez  

1 comentario: