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domingo, 22 de septiembre de 2013

Mi ultima Anormal, se va a la Universidad


La última de mis anormales va a la Universidad

Escribir esta historia de mi vida me ha tomado más tiempo del que pude imaginar. No sé, pero tuve que trabajar con mis sentimientos antes de sentirme fuerte para digerirlo y poder contarles. La más  pequeña de mis anormales ya se fue a la Universidad. Debo sentirme realizada y muy, pero muy feliz. Si lo estoy, pero también tengo muchos sentimientos encontrados.

Esta chica llegó a mi vida como siempre le he dicho de presentá’ cuando ya estaba en mi plan de vida esterilizarme para no tener más hijos, zas, (efecto especial que le agregaría mi esposito), llegó ella. Viéndolo ahora me tomó varios meses aceptar que estaba embarazada, al igual que ahora me ha tomado tiempo este proceso. Cuando realicé que no había vuelta a atrás le dije, si vienes a mi vida será para cerrar con broche de oro. Ella lleva mi nombre y es casi un clon mío. Cuando la haz visto a ella es como haberme visto. Parece escucharla diciendo que es una versión mejorada.

Su fecha de nacimiento fue en febrero de mi último año de bachillerato. Habiendo dicho esto, les cuento que la tuve, me esterilizaron y a la semana siguiente ya estaba en la universidad pues la cesárea fue a mitad de semana y tuve el fin de semana para recuperarme. Esa misma semana tuve un accidente, choque el único carro que teníamos, mi cesárea se abrió. Debido a las fajas que tenía no lo noté hasta la noche. Si pues choque resolví y seguí a mi centro de práctica a terminar la misma. En la noche cuando me percaté se había despegado una esquina de la cesárea. No era nada serio así que sobreviví.

Es chica tiene un corazón bien grande, en su corazón está el servicio. Así que un día ayudando a su bisabuela a limpiar su casa, le dijo: “abuela me encanta hacer esto, creo que voy a estudiar para sirvienta”. Claro cuando creció eso se le quitó, pero es la que activa a las hermanas a limpiar la casa y mientras vivió en casa era la que nos cocinaba. Así que aunque no era sirvienta, su corazón es de servicio. De esa manera estuvo por un tiempo llevando sopón para el alma de adictos deambulantes del área de Caguas. Su cara se ilumina cuando cocina y nos gusta su comida, no solo la cocina si no también la monta en un plato como para cualquier comensal que paga por ese plato.

Ella tiene los pantalones de cualquier luchadora. Le encanta estar rodeada de gente, organizar cosas y tener muchos amigos. Así que cuando decidí hacer homeschooling con mis hijas, ella estuvo diametralmente opuesta a esto. No fueron sus mejores años, pero fueron necesarios para ella. Mientras estudiábamos en casa tenía que usar audífonos con opera y música clásica para ayudarla a concentrarse. Cualquier cosa la distrae y cualquier cosa toma su atención y se nos va fuera del aire. Mientras estuvo en el colegio pudo desarrollar una red de amigas que le recordaban que vive en la tierra. Mis años como trabajadora social me dicen que tiene algún diagnóstico que juega con su atención y que altera su carácter. Siempre ha podido ser totalmente funcional y exitosa sin necesidad de medicamentos, pero con mucho, pero mucho “coaching”. Siempre supe que en algún momento sería necesario no solo el diagnostico, si no también algún medicamento que la ayudara. Los medicamentos naturales la han asistido siempre que ha necesitado. Tal vez este es el momento de ese diagnóstico.

Su carácter es tan fuerte que nunca se ha dejado chavar de nadie, así que también tuvimos que trabajar con el manejo de sus corajes y de su ansiedad. Cuando era más pequeña sus filtros y controles no existían así que cuando sentía frustración mezclada con coraje simplemente usaba la agresión para liberarse, muchos no se salvaron de sus golpes, inclusive adultos. Eso le ponía otro diagnóstico. Pero a fin de cuentas que hace una madre con una colección de diagnósticos. Si, muchas veces me dije, “eres una irresponsable que no le has hecho evaluaciones sicológicas y no has confirmado todo lo que sospechas”. Luego de ese pensamiento me convencía, un diagnóstico es para confirmar lo que sospechamos y para quizás darle medicamentos para hacerla funcional. Por otro lado ella no solo es funcional, si no también exitosa. Así que sin la colección de diagnósticos, sin medicamentos ni un sello de los que se les ponen a los estudiantes, se fue a Miami a estudiar y dejó su nido.

Estas dos semanas de su primer año universitario le han dejado ver mucho. Entre otras cosas ha experimentado el racismo de primera mano y como ella misma dijo “es muy difícil comer cuando lo que quieres es llorar”. Ha podido constatar que ponerse ansiosa y nerviosa no deja nada bueno y no sirve para nada. En esos casos es bueno pensar que no importa como sea ese ser humano que tienes de frente va al baño al igual que tú. Si en estas dos semanas hemos llorado juntas, hemos orado y le ha mostrado que las relaciones con Dios van más allá de las iglesias. Dios no la ha dejado sola nunca, su Dios como una vez dijo tiene “dredlocks” y camina por la playa y siempre anda en chancletas. Ella tiene un Jesús que es su pana y siempre lo ha imaginado así. Cuando estuvo en el colegio tuvo una Confraternización de Jóvenes Cristianos, allí tocó muchas vidas. Como se que lo seguirá haciendo.

Sé que mucha de la ansiedad que tiene es el temor a fallarle a tantas personas, pero sabes que tu compromiso es contigo misma. Esta chica que debe tener sus diagnósticos, ha ganado medallas, ha sido reconocida como estudiante talentosa, ama la música, ha estado en el Heineken Jazz Fest tocando su flauta y el municipio de Gurabo le regaló su sortija de graduación por haber tocado en su Banda por varios años. Así que, ¿para que sirven los diagnósticos? pues por ahora para que le den los acomodos razonables en la universidad. Éxito mi anormal más pe   queña tus esfuerzos van a ser vistos y recompensados. Si, lo sé, pasas más trabajo que otros para logarlo, pero el camino es diferente y el éxito tuyo, es el tuyo no el de los demás. Aquí te escribo con unas putas ganas de abrazarte cuando me llamas llorando y de morderte los cachetes con un beso.