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sábado, 1 de septiembre de 2012

Empresarios Pastores o Pastores Empresarios, Religiosos o Hacedores


Empresarios Pastores o Pastores Empresarios,

 Religiosos o Hacedores

 Este es uno de los títulos que rondan por mi mente para escribir cosas que se me ocurren luego de muchas cosas que he observado y he escuchado. Siempre he dicho que la familia es una empresa, inclusive recientemente trabaje una terapia de madre e hijo con una mujer fundadora de varias tiendas muy famosas en mi isla, donde ella pudo entender y poder aplicar todo lo que trataba que hiciera con su hijo cuando la exhorte a tratar a su hijo como un empleado en entrenamiento al que le está dando oportunidades para que su vida en la empresa sea fructífera y que redundara en beneficios para la empresa. Pero que tiene todo eso que ver con los pastores, pues pertenezco a una iglesia que Dios ha bendecido en muchos aspectos, pero uno de ellos es su crecimiento. Allí somos muchos los hijos de Dios que nos congregamos. Tal como las empresas, las iglesias con una población de feligreses grande tienen muchas necesidades que atender. La iglesia es un hospital de personas con el alma herida y con necesidades en distintas áreas y tal vez en la misma área pero en distinto nivel. Comparemoslo con una gran empresa que recibe clientes con necesidades variadas y que tal vez la necesidad de uno no se puede resolver de la misma forma que la necesidad del otro. Se deben desarrollar productos para presupuestos diferentes o que si fuera un antibiótico por ejemplo uno le puede causar una reacción alérgica a alguno y a otro funcionarle bien.

Basándonos en lo anterior la iglesia debe fraccionarse en departamentos y cada departamento tendrá una función diferente; que será dirigida por un líder y este a su vez tendrá un equipo que le facilite el trabajo. Pero cuando a este líder le llaman pastor y a los demás co-pastores o pastores asociados para hacer los puestos más pertinentes a la iglesia, no a la empresa. El titulo; es allí donde comienza a pelar el zapato. De tal forma llego a la conclusión que los que se pueden incomodar, no digamos molestar pues los cristianos se alegran del éxito de otros, “yeah right”; son los que asisten a una iglesia con comodidades de empresa pero su mentalidad religiosa, hace que aún la siguan buscando de Dios como en una plaza del mercado. ¡Pero cómo te atreves a pensar en la iglesia como una empresa! No estoy hablando de que se mercadee la palabra de Dios, estoy pensando en que todo lo que disfrutas en la iglesia cuesta y es necesario llevarlo a cabo con un orden. Recientemente escuché como un programa de chismes televisivo hacia trisas a una iglesia y a su pastora por hacer un congreso donde se cobraría por los talleres. Estos iletrados chismólogos barrieron el piso expresando que por llevar la palabra de Dios no se debe cobrar. Estoy de acuerdo que la palabra de Dios es gratis ahí la tienes en la Biblia léela. Empecemos por saber que las Biblias no son gratis. Si vas a una iglesia a tomar un taller de la aplicación de la Palabra de Dios en distintos aspectos, vas a desear que te lo ofrezcan con todas las comodidades y artefactos audiovisuales como los que usan en las grandes empresas para capacitar a sus gerentes y ejecutivos asociados. Ninguno de esos artefactos son gratis, ni el aprender a usarlos, ni la electricidad que necesitan, ni los programas de computadoras tampoco.
Al igual que pasa en las empresas que cuando alguien se gana una promoción muchos que la deseaban se ofenden por no haber sido los seleccionados o como cuando llega otro de otra empresa con mejores calificaciones profesionales que tú te lo ponen de jefe y este quien es? que acaba de llegar. Pues sepan que todo eso también pasa en las iglesias grandes. Pues los religiosos dirán pues eso está muy mal la iglesia no debe tener esos edificios gigantes, ni debe tener el pastor a una asistente o tener a alguien que le maneje una agenda y mucho menos debe vestir con ropa lujosa o vivir en un casa en vecindarios exclusivos o andar en el carro que le gusta que puede ser un Mercedes o tal vez un Jaguar.  Pues los pastores ganan un sueldo cuando son pastores a tiempo completo y si es el CEO de una iglesia empresa pues tendrá todo lo antes mencionado. Te puedo ver religioso, pensando son unos pastores buscones. Pues también los hay, como hay políticos corruptos o médicos fatulos o padres y madres mal tratantes o maestras mediocres etc. De todo tenemos en la viña del Señor. Si es que lo es, como a todos los que hacen las cosas mal, también le llegará su hora.
Pero en este tiempo también he visto como muchos sabiendo que en la iglesia hay posiciones y puestos ejecutivos y otros de vicepresidentes y otros para pertenecer a la junta administrativa; pasan mucho tiempo dejándose notar. Prefieren las sillas en posiciones estratégicas donde el CEO los vea. Desean hacer relaciones especiales que le permitan escalar en la empresa y mientras todas esas estrategias de asenso se tejen en sus mentes y de vez en cuando y de cuando en vez se reúnen y levantan las manos y dicen unas cuantas plegarias, el vecino en necesidad les pasa por el lado, el compañero de la iglesia al salir de la reunión encontró una goma vacía pero como vas de prisa para uno de los talleres de capacitación profesional, prefieres elevar una plegaria para que Dios le envíe un ángel mecánico. De tal forma su vida comienza a transcurrir entre capacitaciones profesionales, simulacros de cristiandad y otros asuntos que los alejan del campo de batalla para el que tiene propósito la iglesia y sus feligreses, EL MUNDO.    
Recientemente un amigo de la calle de esos que tienen mis hijas visitó una iglesia, este no se atrevió a entrar pues según les dijo no estaba vestido de forma apropiada para la iglesia. Esto me trajo a memoria dos historias: la de Juan Albañil el de Rubén Blades que luego de construir el edificio no podía entrar a la empresa que allí estaba y la del cojo que refiere la Biblia que está sentado cerca de un estanque que cada cierto tiempo soltaba un milagro pero él no tenía la capacidad de llegar hasta el estanque a tiempo pues no podía caminar bien y cuando llegaba, el tiempo se le había acabado (versión Ivelise Gómez, con licencia poética). Este cojo tuvo ayuda para encontrar su milagro a nuestro amigo de la calle nadie lo ayudo a entrar. También pensé este amigo de la calle era Dios vestido de Abdías, así se llamaba el amigo, que estaba allí sentado tomando le la temperatura a la iglesia. Estará caliente para Dios o estará caliente para el éxito empresarial?  
No me mal interpreten estoy totalmente de acuerdo en que la iglesia tiene que evolucionar y tiene que atemperarse a los tiempos y tener todas las herramientas necesarias para trabajar con la clientela que existe y ser competitivos. Pero no podemos perder de perspectiva que somos más que una visión, somos una misión que tiene que salir al mundo y predicar las buenas nuevas. El mundo está en tu vecindario.         

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